domingo, 11 de diciembre de 2011

Capítulo X. ALGUNAS IMPLICACIONES DE LA CALIDAD.

En este capítulo se explica todo lo que implica la calidad en los distintos ámbitos.

Lo primero es que la calidad implica crítica y autocritica. Como se mencionaba anteriormente para iniciar un proceso que busque la mejoría de la calidad es importante saber reconocer qué es lo que está mal y muchas veces saber qué es lo que nosotros mismos estamos haciendo mal. Por eso se dice que la calidad implica tanto crítica como autocrítica, pero éstas siempre deben ser enfocadas y constructivas.

Por lado también se dice que la calidad implica valorar la diversidad. Esto es, según maneja la autora, que en un ambiente en donde todos piensen de la misma manera no habrá propuestas que se analicen y discutan, donde se debata sobre las implicaciones que podrían traer consigo, sino que al pensar todos iguales se aceptará sin más. Sin embargo, en un ambiente en donde todos tengan diferentes opiniones y perspectivas se llevará a cabo un análisis profundo de las consecuencias de lo que se propone y esto enriquece y al mismo tiempo lleva a consensos, que es otra de las implicaciones de la calidad.

Otro es la relevancia, ya que al perseguir la calidad, entonces la escuela buscará también los contenidos y los conocimientos que sean realmente útiles a los alumnos y a la sociedad. La calidad implica justicia, es decir, ofrecer a todos los beneficiarios según sus necesidades.

El creer en los alumnos es otro factor que la calidad trae consigo. Entre más esperemos de nuestros alumnos más les exigiremos y más motivados se sentirán para ser mejores. Por último se menciona que la calidad no debe ser exclusiva se debe compartir. Así que si nosotros como maestros logramos buenos resultados debemos compartirlos con el resto de los docentes. Si como escuela se logran buenos resultados se debe compartir con las demás escuelas, para que así se propicie una transformación en todo el sistema educativo.

Conclusión. LA CALIDAD ES ASUNTO DE RENDIR CUENTAS.

En este último apartado la autora destaca la importancia de la rendición de cuentas. Nos explica que como docentes siempre debemos rendir cuentas al sistema de las evaluaciones, de las calificaciones, etcétera. Pero también debemos rendir cuentas a los alumnos, a los padres, a la comunidad. Estos últimos son más importantes ya que son la razón de ser del trabajo del docente. Y que, al rendirle cuentas a estos estaremos también cumpliendo con el sistema.

Conclusión:

En este capítulo nos podemos dar cuenta de todo lo que implica la búsqueda de la calidad. Implica que aprendamos a ser personas críticas y autocríticas, que aprendamos a trabajar en equipo, a buscar información para poder transformarla en plan de acción. Implica también diseñar estrategias para fomentar la participación de grupos tan importantes e influyentes como los padres de familia y la comunidad. Nos lleva a analizar la situación real del ambiente y de la escuela en la que estamos inmersos, incluso nos invita a modificar el sistema. Todo esto con el fin de lograr calidad en las escuelas.

Nuevamente encuentro relación con la lectura de Mortimore, en la cual se mencionan las características de las escuelas efectivas. Las relaciones que se establecen entre los grupos participantes, el papel del director, el ambiente de trabajo y de aprendizaje, las expectativas que se tienen de los alumnos, la colaboración que debe existir entre el hogar y la escuela, etcétera.  Únicamente cumpliendo con todos estos requisitos es que se logrará la calidad que tanto se ha perseguido.




Referencias:
Schmelkes, Sylvia. Hacia una mejor calidad en nuestras escuelas. 1995 México, D. F. pp. 117- 129.

Capítulo IX. LA CALIDAD NECESITA LA PARTICIPACIÓN DE LA COMUNIDAD.

En este capítulo la autora nos presenta la importancia que tiene la participación de los padres de familia y de la sociedad en general en el proceso de enseñanza y en el de búsqueda de calidad.

Maneja que la manera adecuada para que estos beneficiarios se sientan parte de estos procesos es invitarlos a participar a través de distintas maneras y así se sientan parte importante.  

Primero se habla de los padres de familia, ellos son quienes tienen una mayor influencia. Se debe entablar una relación de diálogo de parte del docente y del director para que estos últimos conozcan cuál es el contexto en el que aplicarán su plan.

Después se menciona la participación de la comunidad dentro de la escuela. Es evidente que cada niño trae al aula a la comunidad en la que se desenvuelve. Pero también es evidente que la escuela entra a la comunidad y se vuelve indispensable en ella. Tan es así que una vez que la comunidad deja entrar a la escuela después no se concibe sin ella.

Se puede ver la expresión de la comunidad en los distintos festejos y eventos cívicos que en la escuela se llevan a cabo y viceversa.

Algunas de las ideas que en este libro se mencionan para incitar  a la comunidad y a los padres a participar se pueden realizar desde el aula, desde la casa, etcétera. Pero para esto es importante conocer la comunidad- sus prácticas, sus características- para proponer mejoras eficientes.

Es importante también que la comunidad participe ya que esto facilita en gran medida en trabajo del docente y en muchas ocasiones se logra un mejor aprendizaje.

Conclusión:

La autora nos hace ver la importancia de la participación de esos sectores ya que están presentes siempre en la escuela y en el desempeño de éstas.

Los padres de familia son los que exigirán a la escuela lo que ellos crean necesario que sus hijos aprendan y serán entonces, la pauta de la que se partirá hacia la búsqueda de la mejora.

La comunidad, hay que recordar que como lo menciona Shcmelkes en capítulos anteriores es beneficiaria de la educación. También pedirá a la escuela que cumpla con lo que ella espera.

Por otro lado, cuando estos dos grupos se involucran activamente el trabajo para mejorar la calidad se vuelve más fácil.

Sólo con la participación conjunta es que se lograrán mejores resultados.



Referencias:
Schmelkes, Sylvia. Hacia una mejor calidad en nuestras escuelas. 1995 México, D. F. pp. 101- 116.

Capítulo VIII. LA PLANEACIÓN Y LA EVALUACIÓN PARA LA CALIDAD.

El reconocimiento del problema.

Nuevamente se nos menciona que lo primordial para iniciar un proceso para la mejora de la calidad es aceptar que existen problemas y cuáles son los más relevantes, para poder entonces comenzar a generar ideas que a su vez generen soluciones.

La idea se convierte en plan.

En este apartado se menciona los pasos o las características que deben cumplir las aportaciones para que se desarrolle un plan efectivo.

Primero, el plan debe ser elaborado por todos los interesados, es decir, en equipo, para que todos aporten sus opiniones y sus distintas percepciones y puntos de vista. Después se deben establecer parámetros, normas e incluso las sanciones que se aplicarán a quienes nos cumplan con lo establecido.

También se debe determinar cuáles son los resultados que se desean, y se debe buscar antes que nada, la prevención de esos problemas, más que solucionarlos de raíz, ya que con la prevención paulatinamente se tendrá la solución. Por último se debe recordar que el proceso de mejoramiento es gradual y que requiere que se apliquen programas más precisos.

El plan se pone en práctica y se monitorea.

El monitoreo es la revisión continua y permanente de los planes que se están llevando a cabo. Es importante ya que se examinará el desempeño de las personas, para que de esta manera se detecte qué es lo que está fallando y qué es lo que se ha logrado.

Los resultados se evalúan.

Estos son los que nos demuestran qué es lo que se está logrando y qué es lo que falta por hacer.

Se cierra un ciclo y comienza otro.

Cuando se han alcanzado los estándares que se establecieron en un principio entonces es tiempo de plantear otros nuevos. Porque hay que recordar que el mejoramiento es continuo y la búsqueda de la calidad no se alcanza ya que siempre habrá algo que mejorar. Al aplicar entonces, un nuevo proceso para el mejoramiento se emplea  el ciclo que Schmelkes llama ciclo PHR: Planificar, Hacer, Revisar y Actuar.

Conclusión:

En este capítulo se habla de manera más específica de lo necesario para aplicar un plan en el proceso de mejoría. Se mencionan las características que debe cumplir y cuando se debe utilizar. Este plan debe estar en continuo monitoreo para detectar los logros y las necesidades que aun existen. Después éste nos arrojara resultados a partir de los cuales se evaluará el progreso. Por eso es que la autora nos dice que el proceso se monitorea y los resultados se evalúan.

Referencias:
Schmelkes, Sylvia. Hacia una mejor calidad en nuestras escuelas. 1995 México, D. F. pp. 89- 100.

Capítulo VII. LA CALIDAD CONDUCE AL MEJORAMIENTO CONTINUO DE LAS PERSONAS INVOLUCRADAS.

En este capítulo se presenta un ejemplo con el cual se demuestra que cuando supervisión y gestión no se complementan el resultado puede ser desagradable.

En él se plantea que el docente se adaptará al sistema en el que se esté desenvolviendo.  Si se trata de un docente entusiasta, innovador y emprendedor de nada servirá si el ambiente donde trabaja es todo lo contrario a él. Éste terminará por adoptar las conductas del resto de sus compañeros, o pedirá un cambio de escuela por lo que su trabajo no podrá ser continuo.

En relación con el capítulo anterior, es necesario que una persona se sienta orgullosa, de su trabajo para que lo desempeñe con entusiasmo y calidad. Por lo que el trabajo en equipo es fundamental para esto, ya que al participar todos con una actitud positiva, en la cual se compartan objetivos comunes, el ambiente será totalmente propicio para la colaboración.

Por lo anterior es que se menciona que el problema no son los docentes sino del sistema con el que se maneja la escuela. Así que la solución es cambiar el sistema, para que de esta manera mejoren tanto los procesos como los resultados y, al mismo tiempo también mejoran las personas.  Esto es lo más importante, puesto que en la calidad lo fundamental son las personas, personas de calidad. Y, en este proceso de mejoramiento en las personas involucradas es necesario que se adopten valores como el compromiso, la responsabilidad y la solidaridad.

Como consecuencia de la mejora de los maestros como personas, entonces estarán listos para formar también a los alumnos como mejores personas y de esa manera ayudar a la formación de su identidad, de su autoestima, su formación en valores como libertad, equidad y justicia y así cubrir la demanda de los padres en cuanto a lo que esperan que la escuela les enseñe a sus hijos.

Conclusión:

Me pareció interesante este capítulo puesto que toca dos temas que pienso son muy importantes. El primero es la manera en que debe comportarse el docente. No siempre debe seguir al resto de los maestros únicamente porque son mayoría o porque así lo han hecho por mucho tiempo, sino que cada uno puede motivar a hacer las cosas diferentes, puede incluso ser el promotor de ese cambio en el funcionamiento de la escuela, puede ir en contra del sistema.

El segundo es lo que debe enseñar la escuela.  Esto lo asocio con lo aprendido en la asignatura de Propósitos y Contenidos de la Educación Básica, en la cual se nos mencionó que la escuela es el segundo lugar en donde el alumno aprende, pero es ahí donde el alumno adquiere los conocimientos que le servirán para su futuro. Así que complementarlo con una educación en valores, como menciona la autora, me parece que enriquece el trabajo de la escuela y le otorga un papel aún más relevante.

Referencias:
Schmelkes, Sylvia. Hacia una mejor calidad en nuestras escuelas. 1995 México, D. F. pp. 77- 88.

Capítulo VI. LA CALIDAD REQUIERE LIDERAZGO.

En este capítulo la autora hace especial énfasis en el papel que el director juega en el proceso hacia la mejora de la calidad. Se concibe al director como la principal causa de la buena o mala calidad de la escuela que dirige y se menciona que en él recae la responsabilidad y la culpa de lo que se logre.

El director debe ser líder; debe apoyar y estimular.

El papel que el director desempeña en la escuela es fundamental para la búsqueda de la buena calidad. Es él quien debe asumir el liderazgo y lo que esto implica. En el libro se menciona que debe ser capaz de motivar a su equipo de trabajo (docentes), debe ser él quien se encuentre comprometido en mayor manera con ese proceso de mejoría y para esto debe conocer las características de su escuela y todo lo que en ella ocurre. Involucrarse y preocuparse por las necesidades de los beneficiarios de la escuela: los padres de familia, los alumnos y la comunidad en general.

El director debe buscar que el docente esté orgulloso de su trabajo.

En este apartado se dice que el director también debe ayudar a los maestros a sentirse orgullosos del trabajo que desempeñan, para que de esta forma se pueda crear un ambiente de armonía dentro de la escuela. El director debe apoyar, escuchar y aconsejar a los docentes con los que trabaja.

Un director se preocupa por investigar.

El conocer cuáles son los problemas que afectan a la escuela, las medidas que se deben tomar para combatirlos, cuáles con las metas que se pretenden alcanzar y de qué manera; son las fases fundamentales de la investigación que permitirá encontrar soluciones, las cuales estarán principalmente encaminadas por el director.

Un director se preocupa por la formación en el trabajo.

Aquí se menciona que en el proceso hacía la mejora de la calidad todos los involucrados aprenden. Aprenden a reconocer las principales causas de los problemas, a obtener información útil acerca de esas causas y sus posibles consecuencias y a transformar esa información en un plan de acción. También se aprende a ser crítico, autocrítico y creativo. Y nuevamente es al director a quien le corresponde impulsar todo esto.

El director tiene dos responsabilidades: mantener y mejorar.

Al referirse al mantenimiento la autora nos explica que es cuando se establece un estándar y se pretende que todos los involucrados en el proceso lo alcancen sin excepción. Una vez alcanzado se deben plantear estándares más altos para que se dé un mejoramiento continuo.


El director tiene dos funciones: la función estimulante y de apoyo y la función de control.

En esta parte se dividen las funciones del director en dos. La primera consiste en que éste propicie buenas relaciones entre el grupo de trabajo para que así se generen mejores resultados. La segunda se enfoca hacia los resultados. Se explica que estos deben monitorearse, ya que a partir de ellos es que se conoce en qué medida se ha avanzado.

Conclusión:

Puedo decir que este capítulo se enfoca especialmente al papel que el director debe desempeñar en la búsqueda por la calidad.
Es importante destacar que en él recae toda la responsabilidad sobre el mejoramiento de la escuela. Es quien debe tomar la batuta en ese proceso, quien debe impulsarlo, buscar soluciones, apoyar al personal docente y estimularlo. Para esto debe adquirir un papel de liderazgo.

En este capítulo nuevamente encuentro relación con la lectura de las Características de las escuelas efectivas, la cual también menciona que el director debe adoptar el liderazgo que le corresponde. Cuando esto no es así puede traer repercusiones, como lo encontré en una noticia en el Diario de Xalapa, acerca de un director que propiciaba la violencia entre los alumnos, dejando que los mayores se aprovecharan de los más pequeños ocasionando un terrible ambiente para estos últimos.

Por eso es esencial que el director esté consciente de su responsabilidad y se encuentre comprometido con su trabajo.



Referencias:
Schmelkes, Sylvia. Hacia una mejor calidad en nuestras escuelas. 1995 México, D. F. pp. 65- 75.