domingo, 11 de diciembre de 2011

Capítulo VIII. LA PLANEACIÓN Y LA EVALUACIÓN PARA LA CALIDAD.

El reconocimiento del problema.

Nuevamente se nos menciona que lo primordial para iniciar un proceso para la mejora de la calidad es aceptar que existen problemas y cuáles son los más relevantes, para poder entonces comenzar a generar ideas que a su vez generen soluciones.

La idea se convierte en plan.

En este apartado se menciona los pasos o las características que deben cumplir las aportaciones para que se desarrolle un plan efectivo.

Primero, el plan debe ser elaborado por todos los interesados, es decir, en equipo, para que todos aporten sus opiniones y sus distintas percepciones y puntos de vista. Después se deben establecer parámetros, normas e incluso las sanciones que se aplicarán a quienes nos cumplan con lo establecido.

También se debe determinar cuáles son los resultados que se desean, y se debe buscar antes que nada, la prevención de esos problemas, más que solucionarlos de raíz, ya que con la prevención paulatinamente se tendrá la solución. Por último se debe recordar que el proceso de mejoramiento es gradual y que requiere que se apliquen programas más precisos.

El plan se pone en práctica y se monitorea.

El monitoreo es la revisión continua y permanente de los planes que se están llevando a cabo. Es importante ya que se examinará el desempeño de las personas, para que de esta manera se detecte qué es lo que está fallando y qué es lo que se ha logrado.

Los resultados se evalúan.

Estos son los que nos demuestran qué es lo que se está logrando y qué es lo que falta por hacer.

Se cierra un ciclo y comienza otro.

Cuando se han alcanzado los estándares que se establecieron en un principio entonces es tiempo de plantear otros nuevos. Porque hay que recordar que el mejoramiento es continuo y la búsqueda de la calidad no se alcanza ya que siempre habrá algo que mejorar. Al aplicar entonces, un nuevo proceso para el mejoramiento se emplea  el ciclo que Schmelkes llama ciclo PHR: Planificar, Hacer, Revisar y Actuar.

Conclusión:

En este capítulo se habla de manera más específica de lo necesario para aplicar un plan en el proceso de mejoría. Se mencionan las características que debe cumplir y cuando se debe utilizar. Este plan debe estar en continuo monitoreo para detectar los logros y las necesidades que aun existen. Después éste nos arrojara resultados a partir de los cuales se evaluará el progreso. Por eso es que la autora nos dice que el proceso se monitorea y los resultados se evalúan.

Referencias:
Schmelkes, Sylvia. Hacia una mejor calidad en nuestras escuelas. 1995 México, D. F. pp. 89- 100.

3 comentarios:

  1. Tu resumen está completo, comparto contigo la opinión de que una vez que son alcanzadas las metas para mejorar la calidad se deben retomar y fijar otras nuevas para que sea un proceso continuo, en el cual la calidad tiene que ser cada vez sea mejor.

    ResponderEliminar
  2. Al igual que Fátima y tú comparto la opinión de que el monitoreo y la evaluación son necesarios para mejorar el proceso de calidad educativa, y que, una vez que por esos medios conozcan el problema vuelvan a fijar metas y objetivos con el próposito de elevar la calidad.

    ResponderEliminar
  3. Lo principal antes de poder solucionar problemas es recaudar la información necesaria para poder atacar los problemas de raíz, una de las formas mas efectivas de recaudar la información es por medio de las evaluaciones, como lo hemos estado viendo las evaluaciones son el instrumento de medición que nos dirá que áreas están fallando y aun mas allá de esto nos dará la información necesaria para poder formular un plan efectivo

    ResponderEliminar